12 de febrero de 2010

Las mujeres y el amor (Sara Lovera)

Posted by TEA CUP CLUB at 16:29

Las celebraciones del 14 de febrero, teñidas de publicidad, no obstante abren la ocasión para reflexionar lo que ha sido el amor para las mujeres. Habría que partir de la desigual relación de las mujeres con los hombres, del sistema donde el poder lo copa todo. En ese escenario el amor para las mujeres ha sido sobre todo dependencia, y una rémora para su vida, la de todas las mujeres. ¿Qué significa el amor para las mujeres?

Primero, habría que reflexionar en la cantidad de cosas que hacemos las mujeres sólo por amor: el trabajo doméstico y permanente que es invisible; las energías que destinamos a cuidar y proteger a los otros: los hijos, los viejos, los jefes pero, sobre todo, la pareja, es decir el otro. Lo que hacemos para vernos bien y que nos vean bien.

Las mujeres invertimos mucho tiempo en pensar cómo construir nuestra imagen, pero más que ello nuestra conducta cotidiana. Por amor queremos continuamente ser buenas madres, buenas esposas, buenas novias, buenas hijas, porque siempre estamos esperando que los otros nos reconozcan. Hemos vivido marcadas por la necesidad del reconocimiento. Por ello vivir para los otros está atrás de nuestra idea del amor.

La doctora Marcela Lagarde sostiene por ello que el amor es uno de los muchos cautiverios o cárceles en que vivimos las mujeres: "...porque el amor impulsa a las mujeres a depositarse en los otros, humanos o divinos, a llenarse de ellos y a entregarse a ellos cual si fueran divinidades.." y esa forma de amor está significada por el sufrimiento y el sacrificio.

Existe un sentimiento ambivalente perpetuo, como un mandato. Pero además en este sistema patriarcal el amor está regido por la ideología de la propiedad privada y de ella derivan lo que decimos que desvanece el amor: estamos esperando siempre de los otros, de ahí el miedo al abandono, a la descalificación, al desprecio.

En realidad esta forma de amor/control esta signada por el mandato del otro, así repetimos el control de la pareja , y lejos de establecer reglas igualitarias, la tensión que origina el control ahoga la libertad y, finalmente, el amor.

De la ideología de la propiedad privada nacieron los conceptos profundos de infidelidad, engaño, traición, monogamia como sistema, falta de respeto y reconocimiento mutuos. El amor así se presente como carencia, inseguridad y miedo al desamor. Con frecuencia nuestra búsqueda de amor, en las mujeres, se justifica pensando en la felicidad otra vez, de los otros.

Tal vez en estos días de San Valentín sea tiempo para que pensemos en el amor, desde otra perspectiva para nosotras las mujeres, desde ése, que parece pecado, pero que es necesario, desde al amor propio.

Las mujeres necesitamos resignificarlo, darle una nueva ética, sacarlo de la trampa. Necesitamos abandonar la idea de control y propiedad privada. Es preciso, recomienda la doctora Lagarde, darle juntas las dimensiones social y subjetiva como experiencias que no exijan la renuncia, ni la entrega, ni la incondicionalidad o la servidumbre, donde no se requiera la obediencia ni la fe dogmática en los otros, sino que el amor sea parte de la integridad de las mujeres, de su valoración y dignidad humana.

Para ello, las mujeres necesitamos cambiar, ampliar nuestro mundo personal, tener una nueva perspectiva para nuestra vida, que ella no dependa de los otros, donde el amor no sea considerado como sentimiento natural de signo biológico, como lo es el amor maternal que liga a las mujeres con los otros y con el mundo en dependencia y servidumbre voluntarias, que más tarde convertimos en chantaje: "Yo que me he sacrificado tanto...que te hago tu comidita todos los días.." y "espero de ti.." Necesitamos recuperar nuestra libertad y en libertad pactar con la pareja, generar nuevas formas de convivencia y compañerismo, donde el respeto y la confianza sean realmente existentes.

En esta sociedad también necesitamos crear un nuevo deseo y nuevos placeres y goces para las mujeres. Por ello urge un nuevo erotismo, polimorfo, con relaciones diversas, recíprocas, abiertas, voluntarias, limitadas y temporales. Hacer pactos solidarios, dice Carlos Monsiváis, que ése es el amor en tiempo de democracia: el de la cooperación y la solidaridad en condiciones de hombres y mujeres iguales.

Probablemente lo más importante sea acceder a la creencia propia de que las mujeres seremos libres, para amar y recibir amor, cuando en la sociedad, en la familia, seamos consideradas como seres equivalentes a los hombres. Cuando hayamos conseguido poder y poderío. Pero, significativamente, ello requiere de un cambio profundo en la concepción de lo que somos nosotras como personas y como mentalidades.

No es posible que las mujeres, ancladas al poder del otro, dependamos del reconocimiento de ese poder. Ya no podemos sonreír al amor romántico, si no transformamos nuestra autoestima, si no empezamos por nosotras mismas. A un llamado así, mucha gente le llamaría egoísmo, una palabra nacida también del poder.

En estos días las mujeres no tendrían que recurrir a San Antonio para pedir que un hombre o varios hombres, que en realidad simbolizan a lo que es externo a nosotros, "nos certifique". Así, ni San Antonio, ni los sortilegios podrían resolver este sentimiento de carencia con el que hemos sido educadas. Nadie tendría que hacer alguna brujería para que las quieran. Es preciso salir del sentido común, (el que se ancla en verdades inamovibles), de la fe, siempre depositada en otros o en las llamadas "fuerzas del universo" y del prejuicio para creer primero en nosotras mismas como seres adultos, autónomos, maduros e independientes.

Nosotras decimos no más sacrificios, pero tampoco más dependencias. Necesitamos cambiar, por supuesto, pero necesitamos también que los hombres cambien, se transformen y renuncien a considerarse dueños, amos, príncipes azules, deidades terrenas y poderosos enemigos iracundos, para convertirse en interlocutores posibles y compañeros de trabajo y de la vida.

4 tacitas de té:

Negrita on sábado, febrero 13, 2010 6:39:00 p.m. dijo...

UN AMIGO ES ALGUIEN QUE TE AYUDA A SALIR DE UN "YO" PARA FORMAR UN "NOSOTRAS",, un hermoso dia de la amistad a cada una de nuestras bellas tacitas de te , en cualquier parte del mundo donde esten, que Dios las bendiga, las queremos y recordamos siempre.
Gladys Nowell
Co-fundadora

Negrita on sábado, febrero 13, 2010 6:41:00 p.m. dijo...

Vero: Mi hermanita linda, te mando muchos pero muchos terroncitos de azucar, de dieta, como siempre te lo he dicho, gracias, gracis por ser mi hermana y amiga, que Dios te guarde y bendiga siempre, gracias por esta alli, cuando mas te necesito, de todo corazon, te quiero un monton.

FUNDADORA DE TACITAS DE TE - FRANCIA on domingo, febrero 14, 2010 1:30:00 p.m. dijo...

Es cierto!! el amor exige muchas cosas pero no solo sacrificios, todo debe ser basado en respeto y en concesiones.
un saludo para todas desde Francia!

María Cristina on domingo, febrero 28, 2010 2:39:00 p.m. dijo...

Es muy cierto asi como queremos a hombres que nos den equilibrio, bienestar ,seguridad, tambien es importante recordar que no existe el hombre perfecto y que hay que aceptar nuestras diferencias para poder vivir en paz

 

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